Media jornada sobre tu negocio
Traes lo que tengas: números, dudas, la decisión atorada. Cuatro horas, tú y quien tú quieras que esté.
Me quedo hasta que salgas con las tres cosas que hay que mover y en qué orden. Escritas, no dichas.
Tres formas de entrar. La misma cabeza en las tres.
Traes lo que tengas: números, dudas, la decisión atorada. Cuatro horas, tú y quien tú quieras que esté.
Me quedo hasta que salgas con las tres cosas que hay que mover y en qué orden. Escritas, no dichas.
Me lo mandas antes, llego leído. No lo reescribo: te digo qué le falta y qué no aguanta.
Me quedo hasta que sepas qué vas a cambiar antes de ejecutarlo.
tres semanas
Tres semanas adentro: tu operación, tu gente, tus números, tus clientes. No una entrevista y un formato.
Me quedo hasta que las tres decisiones están tomadas, no hasta entregarte el diagnóstico.
de cuatro a seis semanas
Se arma con tus costos, tus márgenes y lo que tus clientes ya dijeron, con tu gente en la mesa. Sale contra quién compites de verdad, por qué te escogen, cuánto cobrar y qué hay que dejar de decir.
Me quedo hasta la primera negociación donde lo cobran conmigo enfrente. Eso incluye decirte cuándo tu precio sí es el problema y cuándo no.
de seis a ocho semanas
Sale de tus vendedores y de tus cierres reales: qué funcionó, qué no y por qué. Yo pongo el orden, el criterio y las cuotas.
Me quedo hasta que lo hayan usado en campo y hayamos corregido juntos lo que no funcionó.
el plan, de ocho a doce semanas
Sobre tu producto y tu capacidad real, con tu gente adentro desde el primer día. México, Centroamérica, el resto de Latinoamérica o Estados Unidos: regulación, canal, distribuidores, precio de entrada, líderes de opinión, calendario y presupuesto, en el orden en que hay que decidirlos.
Me quedo hasta que el producto está en el canal y el distribuidor tiene cuota firmada.
el plan, seis semanas
Se planea con quien lo va a ejecutar, no aparte de ellos. Ahí entra la red de médicos y líderes de opinión que haga falta.
Me quedo el primer trimestre de venta real, con una revisión al mes.
de tres a cuatro semanas
Una licencia, una distribución, una adquisición, una línea nueva. Se mide con tus números y con lo que cuesta entrar de verdad.
Me quedo hasta la junta donde dices sí o no. Con condiciones, no con un quizá.
de cuatro a seis semanas
Lo escribes tú con tus números; yo lo estructuro y te lo discuto hasta que aguante preguntas.
Me quedo hasta la junta donde lo presentas.
trimestre mínimo
Días agendados desde el principio. Dirijo lo comercial y el marketing: tu equipo ejecuta, tus proveedores rinden cuentas conmigo.
Me quedo el trimestre completo, y se renueva o se cierra hablando, no por inercia.
tres meses mínimo
Entro como si fuera de la casa: el plan, el equipo, los números, las juntas difíciles.
Me quedo mientras haga falta, y soy yo quien te dice cuándo ya no hace falta.
trimestre mínimo
Una sesión fija, con las decisiones grandes sobre la mesa, minuta y acuerdos. Tú decides; yo pregunto lo que nadie más te pregunta.
Me quedo mientras las decisiones se estén tomando. El día que se vuelva un reporte, lo cierro.
Si lo tuyo no está aquí, te lo digo en la primera llamada.